lunes, 29 de junio de 2015

DÍA MUNDIAL DE LA TOMA DE CONCIENCIA CONTRA EL MALTRATO Y ABUSO HACIA EL ADULTO MAYOR

El pasado 15 de junio se celebró el Día de la Toma de Conciencia contra el Maltrato y Abuso hacia el Adulto Mayor, esta fecha ha sido decretada por la ONU en el 2011. ¿Por qué? Simple, el abuso existe, y aunque no lo crean, no sólo se da en niños o mujeres, sino también en los adultos mayores. Esto puede sonar aberrante, pero lamentablemente es un hecho.



Por ejemplo, cifras del 2012 demuestran que de los adultos mayores de 65 años ocupaban el 13.9% de personas victimizadas violentamente sin llegar a la muerte. En Latinoamérica,  el 70% de adultos mayores no reciben pensión alguna; dentro de la escala de países más violentos, Colombia, Brasil y Panamá se dan casos de violencia doméstica, un 38% de ellos son personas mayores. En Perú, entre los años 2012 y 2013, unos centros relacionados al gobierno, indicaron que hubo 3828 casos de violencia contra el adulto mayor. Estos son sólo algunos datos respecto al tema, cifras que pueden ir incrementando si no se hace una toma de conciencia ya mismo.


Muchos se preguntarán, ¿el abuso al adulto mayor sólo es físico y psicológico? Pues no, existen más de uno, los cuales son:
  • Abuso Físico: El que muchos conocemos, consiste en maltratar físicamente a una persona mayor usando la fuerza física, faltando contra los derechos e integridad de la persona.
  • Abuso Psicológico: Cualquier acción hacia un adulto mayor, que cause pena, humillación, preocupación hacia él o que atenten contra su autoestima.
  • Abuso Sexual: Toda acción con connotación sexual hacia un adulto mayor sin su consentimiento, usando la fuerza física o mintiendo, para lograrlo.
  • Abuso Económico: Apropiarse o darle un mal uso a los bienes económicos de cualquier adulto mayor, sin su consentimiento, ya sea mediante engaños o estafas.
  • Abuso Cultural: Aquel que atenta contra las costumbres o creencias de un adulto mayor, aquí se muestran los estereotipos ya sea por religión, ideologías políticas o estilos de vida, costumbre, vestimenta y demás. 
  • Negligencia: El no cubrir o cumplir con las necesidades vitales de todo adulto mayor como, alimento, vestimenta, salud, vivienda, etc.
  • Abandono: Cuando una persona o institución no se responsabiliza por cuidado del adulto mayor y lo desampara.


Otra pregunta que también nos planteamos es ¿Qué personas son propensas a sufrir estos tipos de maltratos? Pues algunos factores de riesgo son:
  • Mujeres (en su mayoría) y hombres mayores de 70 años (aproximadamente).
  • Aquellos que viven solos o que pasan gran tiempo solos.
  • Personas que sufren de algún tipo de discapacidad, deterioro cognitivo o demencia.
  •  Personas que dependen no sólo física y económicamente de otros, sino también, los que dependen emocionalmente de los demás.
  •  Tener bajos recursos económicos y estar socialmente aislados.
  • Viudos (as).

¿Quiénes son los maltratadores y/o abusadores? Según las estadísticas, se muestran que muchos de ellos son los propios hijos, parejas o cónyuges, así como cualquier otro familiar. Como consecuencias, está de más decir que el maltrato no sólo repercute físicamente, sino también a nivel psicológico. 


Ya es hora de tomar las riendas del asunto y denunciar el maltrato, exigir que se cumplan sus derechos, que cada vez que un adulto mayor acuda a la comisaría para realizar una denuncia, no se le cierre la puerta en la cara y se le escuche. ¿Es posible que en nuestro país aún existan leyes que no se cumplen?, para mí, al igual que para muchos, es algo lamentable. Agradezcamos la sabiduría y experiencia de quienes lo tienen, cuidemos a nuestros padres, abuelos, vecinos o a cualquier persona mayor, no volteemos la cara e ignoremos estos hechos. ¡Qué viva el adulto mayor y su derecho a una vida digna, libre de maltratos y prejuicios!


No olvidemos de firmar la petición generada por Help Age International ADA (Adultos Mayores Demandan Acción) para parar la discriminación contra el adulto mayor.


¿EL ADULTO MAYOR BUSCA ESTAR AISLADO?

En muchas ocasiones vemos a los adultos mayores compartiendo tiempo con la familia, con amistades, de viaje o simplemente disfrutando de la vida. Pero también en otras ocasiones los vemos solos, solos, en otro ambiente del hogar o quizás en una casa de reposo; la pregunta es ¿Ellos de verdad quieren estar así? ¿Ser adulto mayor implica querer pasar tiempo a solas?  Preguntas como estas son las que nos planteamos en algunas ocasiones, al menos yo me las hice en algún momento. Mis abuelos fueron grandes personas, sé que me adoraban mucho, pero pasaban tanto tiempo a solas que a veces pensaba que de verdad lo querían de tal manera, hasta que hoy decidí informarme al respecto.

Comenzaré por definir el aislamiento, es el distanciamiento de las relaciones sociales placenteras de una persona, de manera involuntaria. Cuando ésta deja de participar con su comunidad o disfrutar de las actividad social que le brinda la misma. 

Dicho esto, cabe agregar que tanto el aspecto físico (el mantenerse activo) como el emocional, son pilares para llevar una buena calidad de vida. Tal vez sea hora de hacernos una autocrítica y preguntarnos, ¿estoy haciendo algo para que el proceso de envejecimiento de mis padres o abuelos sea lo suficientemente digno?





El aislamiento puede traer grandes consecuencias como sentimientos de soledad extrema, lo que va de la mano con la depresión y juntos pueden llegar al suicidio (de no tratarse rápidamente).

Cacioppo (2014) afirma que existen tres conexiones fundamentales en las relaciones sanas: la íntima (cuando se tiene a alguien que nos confirma quiénes somos), la relacional (el tener contacto con otras personas de manera satisfactoria y la colectiva (el sentir que formamos parte de un grupo en común).



La familia es un componente muy importante en el proceso de envejecimiento, no sólo como facilitador de recursos, sino también, como cuidador. Es por eso que nuestro deber como familiares es apoyar la construcción de identidad en la vejez, para que el adulto mayor tenga un sentido de pertenencia no sólo dentro de la familia, sino también en la comunidad (Montes de Oca, 2005).

Es por eso que debemos tomar conciencia y apoyar al adulto mayor a sobrellevar esta etapa vital de la mejor manera posible, aquí unos consejos para evitar la soledad y el aislamiento social, y conseguir un bienestar mayor:

 Salir a caminar, acompañado de algún familiar o amigo.
 Matricularse en algún curso de su agrado, ya que los municipios respectivos a su distrito tal vez cuenten con programa de cursos especializados para adultos mayores.
- Asistir a algún Club de Adultos Mayores, como se mencionó anteriormente, los distritos cuentan con un local especialmente para ellos.
- Pasar más tiempo en familia, no basta con estar dentro de casa, sino, compartir tiempo de calidad con ellos.
- Realizar algún viaje, se sabe que no todas las familias tienen los medios económicos para hacerlo, pero tal vez conocer algún lugar nuevo ayude de la misma manera.
Conocer a más personas de la misma edad, porque no es lo mismo conversar con un joven de 28 años que con uno de la misma generación.
- Darles algún tipo de responsabilidad con fines recreativos, siempre y cuando esta sea una actividad que no necesite tanto dominio, como por ejemplo: comprarles alguna planta y pedirles que se encarguen de ella. Los adultos mayores suelen disfrutar este tipo de actividades.

Y lo más importante, no olvidar que si nosotros, los jóvenes y adultos, nos sentimos estresados cuando ocupamos tanto tiempo en los estudios, el trabajo, o en algún problema familia; de igual manera los adultos mayores pueden sentirse frustrados al no disfrutar del mundo en todo su esplendor. Aquí les dejo un video que espero, les haga preguntarse a sí mismos sobre el tema ya descrito: 


REFERENCIAS:

Montes de Oca, V. (2005). Redes comunitarias, género y envejecimiento: Participación,
organización y significado de redes de apoyo comunitario entre los adultos mayores. México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México.

Cacioppo, J. & Cacioppo, S. (2014). Social Relationships and Health: The Toxic Effects of
Perceived Social Isolation. Social and Personality Psychology. 8(2), 58-72. DOI: 10.1111/spc3.12087